
El síndrome del burnout no afecta sólo a profesionales, también a los estudiantes universitarios, de todos modos alcanzamos a visualizar una íntima relación entre ambas actividades cuando se realizan simultáneamente, de lo cual podemos deducir que quien trabaja y estudia si se ve afectado por el síndrome como estudiante, seguramente también le afectará en su desempeño laboral o profesional.
Quien sólo estudia pero tiene obligaciones hogareñas, se verá afectado no sólo en el estudio sino también en su vida familiar. Y quien debe sobrellevar una carga emocional conflictiva verá repercutir esta afección tanto en sus estudios como en su intimidad.

El síndrome del burnout no es propio de género, raza, estatus social, profesión o edad. Es común a todos aquellos que realizan cualquier actividad o más de una simultáneamente y se ven sobrepasados por la falta de tiempo, el exceso de tareas, el incremento de obligaciones y la conciencia sobre la imposibilidad de cumplir con todo lo planeado y propuesto.
Podemos estar de acuerdo o disentir, aceptar lo expuesto o no, complacernos con los resultados obtenidos a través de la presente investigación o cuestionar su alcance, pero lo importante es que conocimos algo nuevo, se puede profundizar y desarrollar aún más.
La base está plantada, el primer paso está dado, queda a quien corresponda y se interese, realizar un trabajo más ambicioso, mejor organizado, desarrollado y profundizado a fin de alcanzar resultados positivos y fecundos.
A nosotros, simples estudiantes y curiosos, nos queda la satisfacción de haber aprendido sobre las personas, sus emociones, sus actitudes, sus valores.
